El pasado 3 de enero, tal como se publicó en esta bitácora, me lancé y di mis primeros pasos erguido como debe hacerlo un auténtico ser humano. Pues bien, ese logro estuvo precedido de torpes movimientos que quedaron registrados en la cinta de la cámara que anda dando vueltas por casa y que se dedica a capturar todo aquello que digo y hago.