Desde lo alto del cabo Diamant, que domina el río San Lorenzo, la ciudad de Quebec recuerda con orgullo que es uno de los lugares de América en donde la palabra "historia" tiene más significado.
Samuel de Champlain estableció en 1608 un puesto de comercio de pieles al pie de esta ciudadela natural. Mientras que las instituciones religiosas y políticas se instalaban en las fortificaciones de la parte superior de la ciudad, los mercaderes y artesanos ocupaban la parte baja, al borde del río. En 1759 y tras varios intentos, los ingleses asaltaron la ciudad y Nueva Francia pasó entonces a la Corona de Inglaterra.
