Con la ayuda de las gracias de la payasa de mi madre, he pasado un rato increíble al mismo tiempo que he aprendido a reírme, hasta ahora apenas conseguía sacar una sonrisa a mi cara.
Mi padre emocionado por tal acontecimiento, lo ha filmado. La prueba del delito aquí.
Espero que este descubrimiento se convierta en algo cotidiano y disfrute de la vida riéndome muy a menudo.